

¡Hola!… ¡Buenos Días!… ¿Qué tal?. Hoy, viernes 21 de Agosto, comenzamos nuestras publicaciones dedicadas a la sensación de imaginación en los niños con el artículo titulado: “¿Qué es la imaginación para los niños?”, y a fin de partir de los conceptos necesarios para jugar y conversar con nuestros hijos, nietos, sobrinos o alumnos, responderemos primero a tres preguntas clave: ¿qué es la imaginación?, ¿cómo desarrollamos nuestra imaginación? y ¿cuáles son los beneficios de nuestra imaginación?.
Ahora entonces, respondiendo a la primera pregunta —¿qué es la imaginación?—, podemos explicar que la imaginación es la capacidad cerebral de generar imágenes o escenarios mentales para anticipar, crear o recordar y una habilidad cognitiva que podemos desarrollar a lo largo de nuestra vida, y que nos permite conectar de formas novedosas ideas, conceptos o soluciones originales propias del campo de nuestros aprendizajes y conocimientos significativos previos, a fin de transformar nuestra realidad, producir utilidad y resolver problemas de una manera activa y efectiva, teniendo presente que nuestra principal motivación es imaginar y crear con amor, confiando en nosotros mismos y en quienes nos rodean.
Sobre la segunda pregunta — ¿cómo desarrollamos nuestra imaginación?—, entendemos que desarrollamos nuestra imaginación a través de un proceso dinámico que implica tres fases: exploración y absorción, que consiste en percibir el entorno con curiosidad y asombro para acumular vivencias; integración subconsciente, que consiste en procesar y combinar libremente esos recuerdos, emociones y saberes desde el interior de la mente; y proyección interna, que es el momento en el que el cerebro da vida a nuevas imágenes y escenarios mentales listos para ser transformados en soluciones o creaciones originales.
Finalmente, respondiendo a la tercera pregunta —¿cuáles son los beneficios de nuestra imaginación?—, podemos afirmar que la imaginación aporta ventajas en tres áreas clave: cerebro y mente, donde estimula la agilidad mental y la plasticidad neuronal; ámbito profesional y académico, donde facilita la planificación estratégica y la anticipación de escenarios; y vida diaria y personal, donde fomenta la adaptabilidad y la proyección optimista de metas.
De este modo, para jugar y conversar con nuestros niños sobre la imaginación, lo ideal es que, al jugar, usemos experiencias dinámicas, como realizar un ejercicio mental constante que estire los límites de lo posible, activar el movimiento libre de las ideas que viajan sin rumbo fijo por la mente, o contemplar la obra terminada que nace del pensamiento para transformar el entorno; y por otro lado, al conversar, es mejor partir de lo sensorial con preguntas como: "¿Qué se siente ejercitar tu mente para crear algo que no existe?", "¿Hacia dónde viaja tu pensamiento cuando dejas que tus ideas se muevan libremente?" o "¿Cómo se siente en tu corazón ver tu obra imaginada hecha realidad?"; pues la clave es que el niño descubra que la imaginación es un motor propio para explorar su realidad, impulsar el cambio y dar vida a sus sueños de una manera activa y efectiva.
En ese sentido, y como camino hacia nuestro próximo artículo, “¿Cómo ayudar a los niños a reconocer la imaginación que sienten?”, podemos decir que para los niños la imaginación es algo que se descubre y se educa, y lo comprenden principalmente de tres formas:
Como un “Ejercicio”: sienten que al estirar los límites de su mente, esta comienza a activarse y a fluir con ideas nuevas; entienden la imaginación como ese entrenamiento interior que les permite explorar posibilidades y proyectar aquello que aman.
Como un “Movimiento”: reconocen que la imaginación es aquello que hace viajar libremente sus pensamientos sin rumbo fijo; es la acción natural que los llena de confianza para transformar realidades y esperar con felicidad el fruto de sus esfuerzos.
Como una “Obra”: asocian la imaginación con dar forma, producir y materializar con confianza, alcanzando la sana sorpresa y el asombro; ven la imaginación como el poder de actuar por el lado significativo de la vida y regalar bienestar a su propio corazón.
En resumen, los niños entienden la imaginación como “lo que hace que todo sea posible” y saben que, gracias a la imaginación, pueden combinar recuerdos, deseos, escenarios, soluciones, mundos, personajes, entre otros, de una manera mágica y significativa.
Y así, paso a paso, al observar, jugar y conversar, acompañamos a nuestros niños a descubrir que la imaginación es el motor primero para dar vida a lo que sueñan antes de que exista materialmente, porque cuando un niño abraza su imaginación, también comienza a creer en sí mismo, a convertirse en realizador con confianza y a habitar el mundo con una actitud amorosa, activa y efectiva.
Con cariño,
Lili Marlene
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