

¡Hola!…¡Buenos Días!…¿Qué tal?. Hoy, viernes 11 de Septiembre, después de haber compartido el ejercicio de los cuatro pasos —el ejercicio, el movimiento, la obra y el mensaje — para ayudar a los niños a lograr esa estabilidad interior que conecte con el amor que habita dentro de sí mismos y que, desde el juego y la conversación, pasen de la idea a la creación con un sentimiento productivo, nos aproximamos a los juegos sensoriales con el artículo titulado: “¿Cómo ayudar a los niños a hablar de la imaginación que sienten?”.
De este modo, en el camino de aprendizaje acerca de los niños y la sensación de imaginación — en el que hemos transitado desde qué es la imaginación para los niños, a cómo ayudar a los niños a reconocer la imaginación que sienten y a cómo ayudar a los niños a pensar en la imaginación que sienten—, en este momento, a propósito de nuestro tema de hoy, cómo ayudar a los niños a hablar de la imaginación que sienten, nos enfocamos en los juegos sensoriales.
Los juegos sensoriales, como actividades personales y colectivas orientadas a la exploración con los sentidos —la vista, el tacto, el olfato, el gusto y el oído—, actúan como conectores hacia la imaginación y la estabilidad emocional, al favorecer la transformación de sensaciones físicas inmediatas, como el calor y la luz del sol, en experiencias de inspiración que, una vez registradas, permiten a los niños reconocer sensaciones orgánicas complejas, desde la reacción de su cuerpo a las posibilidades del entorno hasta la respuesta de su mente ante los retos de la vida, logrando enfocar su energía en dirección del bien propio y común y en favor de alcanzar sus sueños, deseos y proyectos.
En este proceso de tomar conciencia del vínculo entre su estado de ánimo y su entorno, los niños comienzan a desarrollar formas fundamentales de autorregulación que les permiten desarrollar ideas, conceptos o soluciones de manera adaptada a los estímulos externos, entendiendo que la imaginación es una sensación a la que siempre pueden recurrir; y de ese modo, al reconocer cómo la estimulación suave moviliza su mente y cómo el calor sutil focaliza su ánimo, los niños desarrollan la capacidad de buscar por sí mismos los estímulos reconfortantes que necesitan para sostener la imaginación y producir con un sentimiento productivo ante las demandas de la vida, transformando los momentos de acción y reflexión en oportunidades para descubrir su belleza y seguir su luz, a fin de amarse siempre y cumplir sus sueños.
Como responsables del aprendizaje emocional de nuestros hijos, nietos, sobrinos y alumnos, nosotros, los adultos, nos convertimos en los guías fundamentales que aportamos nuestra propia imaginación para que cada niño aprenda a leerse por dentro y a hablar de la imaginación que siente; y al proponer juegos sensoriales que integran la acción y los sentidos, como reflexionar sobre las letras y la música que afloran en su mente motivados por los mensajes que se proponen transmitir, ayudamos a cada niño a organizar su mundo interno, a verbalizar sus experiencias y a desarrollar el vocabulario necesario para nombrar su imaginación antes de que cualquier acción y reflexión desvie su disposición para realizar aquello que aman y desean.
Es así que, para cerrar el ciclo de artículos dedicados a los niños y la sensación de imaginación, y a la vez abrir el ciclo de los niños y la sensación de belleza con el próximo artículo titulado: “¿Qué es la belleza para los niños?”, compartimos, como material para ayudar a los niños a hablar de la imaginación que sienten, el juego sensorial: “Canciones del Corazón”.
Materiales: Para el armado: la caja: caja de zapatos o caja pequeña de pañuelos faciales; el mástil: tubo de cartón (de papel de cocina o papel higiénico) o un trozo de cartón alargado y fuerte; las cuerdas: bandas elásticas (ligas) de diferentes grosores y tamaños; unión y fijación: pegamento blanco (cola vinílica) o pistola de silicona caliente (manejo exclusivo de un adulto); y, herramientas: tijeras de punta roma o un cúter (para uso exclusivo de los adultos). Para la decoración: témperas no tóxicas o pinturas acrílicas de colores; papeles de regalo o goma eva (foami); y cintas adhesivas de colores, palitos de helado o botones para dar relieve. Y para la voz: un licuado de (02) plátanos maduros, (01) taza de leche fresca, (02) cucharadas de avena en hojuelas, y (02) cucharadas de miel de abeja.
Pasos:
A ejercitar la mente: el adulto y el niño organizan los materiales para poner la mente en acción y juntos construir sus guitarras, siempre pensando en sus formas, sus partes y sus usos. Luego, el adulto pregunta al niño: — “Si tu imaginación fuera un ejercicio ahora mismo, con tu guitarra sobre tu pecho, ¿compartes todo lo que guardas dentro, o prefieres quedarte en silencio?”. Después de escuchar su respuesta, lo invita a completar la frase: — “Mi imaginación hoy está cantando porque…” o — “Mi imaginación hoy necesita una guitarra porque…”
A mover el cuerpo: el niño y el adulto cierran los ojos y siguiendo el ritmo de sus propios cuerpos en mágicas conexión y armonía comienzan a soñar y sé ponen a pensar en la letra y la música de su canción del corazón. Cuando el niño se muestra relajado, el adulto lo invita a tocar suavemente su pecho, sus manos o su cabeza mientras pregunta: — “¿En qué parte de ti sientes esa actividad interior: en tu pecho, en tu estómago o en tu cabeza?”, ayudándolo a reconocer dónde reside su punto de inspiración. Después añade: — “Cuando siento imaginación en mi cuerpo tengo ganas de…”
Presentar la obra: el niño, sentado y tomando la guitarra entre ambos brazos, recorre la obra en su pecho. Luego repite cada letra y música con frescura y, abrazando su guitarra, canta con el corazón para compartir su creación. El adulto pregunta: — “¿Cómo se siente la obra en tu pecho hoy: brilla con la serenidad de la luna o brilla con la intensidad de las estrellas del cielo?”. Y después lo invita a expresar: — “Mi mensaje me dice que…”
Construir el mensaje: el adulto prepara el ambiente y ayuda al niño a ubicarse bien parado en un lugar iluminado y cálido. Una vez parado y con su mejor sonrisa, el adulto dice: “Vamos a canalizar tu creación; toma aire suavemente por la nariz para expresarte con letras y música y luego suéltalo muy despacio por la boca haciendo 'Aaaaaaaaa’ para que ese mensaje impulse tu ejercicio, active tu mente y envuelva de movimiento a tu cuerpo”.
Disfrutar la imaginación: el adulto armoniza el ejercicio y el movimiento en una sola armoniosa melodía y dice: — “Esta combinación de letras y música surge de nuestra imaginación.” Niño y adulto permanecen unos momentos escuchando la canción que han creado juntos.
Compartir la imaginación: el adulto y el niño acompañan su armoniosa melodía y brindan con súper licuado de plátanos, leche, avena y miel de abeja, y disfrutan de su energía para la voz mientras conversan acerca de todo aquello que nace y desarrollan con su imaginación. Para acompañar la conversación, el adulto puede preguntar: — “Algo que me ayuda a desarrollar mi imaginación es…”
Al finalizar el juego, nuestros niños continúan reconociendo la imaginación que sienten y, gracias a la experiencia, comienzan a hablar de su inspiración con mayor motivación, preparándose, de esta manera, para dar paso a una nueva y luminosa sensación en su camino de aprendizaje: “la Belleza”.
Con cariño,
Lili Marlene
¡Hola!… ¡Buenos Días!… ¿Qué tal?. Hoy, viernes 04 de Septiembre , después de haber aprendido que para ayudar a nuestros hijos, nietos, sobrinos y alumnos a reconocer su imaginación, la clave es validar sus reflexiones a través del juego y la conversación, tomando en cuenta tres…
Leer más →¡Hola!… ¡Buenos Días!… ¿Qué tal?. Hoy, viernes 28 de Agosto , después de haber aprendido que lo más importante al jugar y conversar sobre la imaginación con nuestros hijos, nietos, sobrinos o alumnos es usar experiencias simples y partir de lo sensorial, damos un nuevo paso en…
Leer más →