

¡Hola!… ¡Buenos Días!… ¿Qué tal?. Hoy, viernes 07 de Agosto, después de haber aprendido que para ayudar a nuestros hijos, nietos, sobrinos y alumnos a reconocer su creatividad, la clave es validar sus reflexiones a través del juego y la conversación, tomando en cuenta tres enfoques según su edad (la sensación física, la simbolización y la intensidad y el espacio), damos un paso más en nuestro camino de aprendizaje con el artículo titulado: “¿Cómo ayudar a los niños a pensar en la creatividad que sienten?”.
En ese sentido, partimos de dos bases, por un lado, cómo nuestros niños comprenden la creatividad: como “página” o estímulo interior, como “pincel” o fuerza natural, e “imagen” o poder de decidir; y por otro lado, cómo nosotros, los adultos, podemos acompañar sensorialmente a los niños, usando “la sensación física” (3 años) con reflexiones asociadas a la expansión de sus ideas o la dirección de sus elecciones, “la simbolización” (4 años) con reflexiones asociadas a los elementos de la naturaleza, y “la intensidad y el espacio” (5 años) con reflexiones asociadas a los niveles de la creatividad.
De este modo, al acompañar a nuestros hijos, nietos, sobrinos y alumnos a descubrir su creatividad, lo fundamental es ayudar a cada niño a lograr esa estabilidad interior que conecte con el amor que habita dentro de sí mismo, para que pueda actuar y esperar con paciencia, de modo que logre comprender que la creatividad, tanto interior como exterior, se despierta y se expande día a día, y que es una sensación que todos nosotros, adultos y niños, podemos reconocer, explorar y fortalecer en beneficio propio y de los demás.
Ahora bien, para ayudar a los niños en el logro de sus ideas, conceptos o soluciones originales, y que desde el juego y la conversación cada niño transforme su realidad, produzca utilidad y resuelva problemas de una manera activa y efectiva, proponemos cuatro pasos:
La “Página”: cuyo objetivo es medir la creatividad, preguntando a los niños: “Si tu creatividad fuera un página, ¿es un espacio ancho, largo y amplio, o es un pequeño rincón para dibujar?.
El “Pincel”: cuyo objetivo es ubicar la creatividad, preguntando a los niños: “¿En qué parte de tu cuerpo encuentras esa herramienta multicolor?”.
La “Imagen”: cuyo objetivo es explorar la creatividad, preguntando a los niños: “¿Cómo se siente la imagen en tu pecho hoy: brilla fuerte como un colorido arcoíris o ilumina suave como la luz de un tragaluz?”.
El “Paisaje”: cuyo objetivo es regular la creatividad, y para lograrlo les pedimos que tomen aire suavemente por la nariz para llenarse de colores y formas, y que lo suelten muy lentamente por la boca haciendo “Zzzzzzzzz”, como si cubrieran su página y llenaran el espacio con el brillo y la luz de sus coloridas formas de muchos tamaños.
Por ejemplo, imaginemos que nuestro hijo, nieto, sobrino o alumno está frustrado porque no le sale un dibujo y lanza el lápiz al suelo. En lugar de corregirlo en ese momento, decidimos acompañarlo a recuperar su inspiración aplicando los cuatro pasos:
Primero, con “La Página”, le preguntamos para medir su estado: “Si tu creatividad fuera una página ahora mismo, ¿es un espacio ancho y largo o es un pequeño rincón que se pinta con un solo dedo?”, y el niño puede responder: “¡Siento que soy un rinconcito escondido y cubierto!”. Luego, con “El Pincel”, lo invitamos a ubicar la creatividad en su cuerpo: “¿En qué parte de ti sientes esa herramienta multicolor: en tu pecho, en tu estómago o en tu cabeza?”, ayudándolo a reconocer dónde reside su punto de inspiración.
Después, con “La Imagen”, lo ayudamos a explorar su interior: “¿Cómo se siente la imagen en tu pecho hoy: brilla fuerte o su luz ilumina muy suave y débil?”, y el niño puede expresar la pequeñez y la oscuridad que siente en ese momento. Finalmente, le proponemos “El Paisaje” para regular la creatividad: “Vamos a proteger tu inspiración; toma aire suavemente por la nariz para llenarte de colores y formas y luego suéltalo muy despacio por la boca haciendo 'Zzzzzzzzz’ para que ese paisaje cubra tu página, mueva tu cuerpo y devuelva el colorido a tu pincel”.
Y, para cerrar la experiencia y ayudar al niño a reconocer el cambio hacia los colores y las formas y la inspiración, le preguntamos: “¿Cómo es el brillo y la luz de tu espacio ahora?”.
En resumen, estos cuatro pasos —medir, ubicar, explorar y regular— invitan a los niños a activar su cuerpo con un propósito y, de esta manera, cada niño aprende a canalizar sus ideas, conceptos o soluciones, a reconocer sus posibilidades y a desarrollar su potencial paso a paso.
Y es así como este ejercicio de autoconocimiento corporal de cuatro pasos —página, pincel, imagen y paisaje— se transforma en una experiencia de autoexpresión sensorial que conecta a nuestros hijos, nietos, sobrinos y alumnos con sus lenguajes no verbal y verbal, y a nosotros, papás, abuelos, tíos y maestros, nos conduce hacia el siguiente paso con el artículo titulado: “¿Cómo ayudar a los niños a hablar de la creatividad que sienten?”.
Con cariño,
Lili Marlene
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