

¡Hola!…¡Buenos Días!…¿Qué tal?. Hoy, viernes 17 de Julio, después de haber compartido el ejercicio de los cuatro pasos —el árbol, el estanque, la mariposa y el follaje — para ayudar a los niños a lograr esa estabilidad interior que conecte con el amor que habita dentro de sí mismo y que, desde el juego y la conversación, pasen de la observación a la acción con una actitud paciente, nos aproximamos a los juegos sensoriales con el artículo titulado: “¿Cómo ayudar a los niños a hablar de la paz que sienten?”.
De este modo, en el camino de aprendizaje acerca de los niños y la sensación de paz —en el que hemos transitado desde qué es la paz para los niños, a cómo ayudar a los niños a reconocer la paz que sienten y a cómo ayudar a los niños a pensar en la paz que sienten—, en este momento, a propósito de nuestro tema de hoy, cómo ayudar a los niños a hablar de la paz que sienten, nos enfocamos en los juegos sensoriales.
Los juegos sensoriales, como actividades personales y colectivas orientadas a la exploración con los sentidos —la vista, el tacto, el olfato, el gusto y el oído—, actúan como conectores hacia la paz y la estabilidad emocional, al favorecer la transformación de sensaciones físicas inmediatas, como el calor y la luz del sol, en experiencias de animación que, una vez registradas, permiten a los niños reconocer sensaciones orgánicas complejas, desde la reacción de su cuerpo a los cambios de viento hasta la respuesta de su mente ante las altas y las bajas de la vida misma, logrando controlar la energía externa en beneficio personal y colectivo y en favor del logro de sus sueños, deseos y proyectos.
En este proceso de tomar conciencia del vínculo entre su estado de ánimo y su entorno, los niños comienzan a desarrollar formas fundamentales de autorregulación que les permiten responder de manera adaptada a los estímulos externos, entendiendo que la paz es una sensación a la que siempre pueden recurrir; y de ese modo, al reconocer cómo la iluminación suave activa su mente y cómo el calor sutil canaliza su amor, los niños desarrollan la capacidad de buscar por sí mismos los estímulos reconfortantes que necesitan para sostener la paz y responder con clara convicción ante los desafíos del camino de la vida, transformando los momentos de soledad y silencio en oportunidades para crear y producir con bien y bienestar.
Como responsables del aprendizaje emocional de nuestros hijos, nietos, sobrinos y alumnos, nosotros, los adultos, nos convertimos en los guías fundamentales que aportamos nuestra propia paz para que cada niño aprenda a leerse por dentro y a hablar de la paz que siente; y al proponer juegos sensoriales que integran la acción y los sentidos, como reflexionar en su huerto de la paz y acompañarse la mariposa de sus propias ideas aleteando con controlada fuerza mientras crea y produce bajo el verde amarillo follaje, ayudamos a cada niño a organizar su mundo interno, a verbalizar sus experiencias y a desarrollar el vocabulario necesario para nombrar su paz antes de que cualquier hecho o suceso altere su voluntad de hacer realidad lo que aman y desean.
Es así que, para cerrar el ciclo de artículos dedicados a los niños y la sensación de paz, y a la vez abrir el ciclo de los niños y la sensación de creatividad con el próximo artículo titulado: “¿Qué es la creatividad para los niños?”, compartimos, como material para ayudar a los niños a hablar de la paz que sienten, el juego sensorial: “El huerto de la paz”.
Materiales: tubos de papel higiénico y papel toalla; manta de color azul; cojines circulares color marrón claro y oscuro; papel celofán de colores celeste, azul y verde; limpiapipas de color amarillo; cortes de paño lenci verdes claros y oscuros; tijeras; cola escolar; cinta ancha de color verde; y bastones de queso y uvas verdes y moradas cortadas por la mitad a lo largo para formar su “lonchera de mariposas”.
Pasos:
Construir el árbol: el adulto y el niño eligen un rincón secreto, silencioso y luminoso donde organizar los tubos de papel higiénico y papel toalla a modo de crear un árbol, uniendo los tubos con la goma.
Luego, el adulto pregunta al niño:
— “Si tu paz fuera este árbol, ¿cómo está hoy: fuerte como un tronco o débil como una rama?”
Después de escuchar su respuesta, lo invita a completar la frase:
— “Mi paz hoy está fuerte porque…”
o — “Mi paz hoy necesita ayuda porque…”Crear el estanque: el niño extiende la manta y ordena los cojines a un lado del árbol formando “su estanque en paz”.
Cuando el niño está sentado observando el árbol y el estanque, el adulto lo invita a tocar suavemente su pecho, sus manos o su cabeza mientras pregunta:
— “¿En qué parte de tu cuerpo sientes tu estanque en paz?”
Después añade:
— “Cuando siento paz en mi cuerpo me gusta…”
Armar mariposas: el niño, recostado junto al árbol mientras dirige su mirada hacia el estanque, imagina las mariposas en su pecho.
Luego corta los papeles celofán en cuadrados y, utilizando los limpiapipas para formar el cuerpo y las antenas, crea mariposas para explorar distintas sensaciones de quietud.
El adulto pregunta:
— “¿Cómo están las mariposas en tu pecho hoy: en reposo como el cielo celeste o en movimiento como las olas verde azules del mar?”
Y después lo invita a expresar:
— “Mis mariposas me dicen que…”
Protegerse del viento: el adulto da forma de hojas a los cortes de paño y ayuda al niño a colocarlas libremente en el tronco y las ramas del árbol para cortar el viento.
Al terminar, invita al niño a tomar aire suavemente por la nariz para llenarse de fuerza y soltarlo muy lentamente por la boca haciendo:
— “Uuuuuuuuu…”
para proteger y cuidar la quietud de su huerto con su respiración.
Finalmente pregunta:
— “¿Y ahora, cómo está tu huerto?”
y añade:
— “Mi huerto está tranquilo cuando…”
Disfrutar la paz: el adulto enlaza el árbol y el estanque con la cinta ancha de color verde y dice:
— “En este espacio vive nuestra paz.”
Niño y adulto permanecen unos momentos observando el huerto que han construido juntos.
Compartir la paz: el adulto y el niño preparan su plato de mariposas verdes y moradas y disfrutan de su lonchera mientras conversan acerca de las experiencias, personas, lugares y actividades que ayudan a su cuerpo y a su mente a sostener la paz.
Para acompañar la conversación, el adulto puede preguntar:
— “Algo que me ayuda a conservar mi paz es…”
Al finalizar el juego, nuestros niños continúan reconociendo la paz que sienten y, gracias a la experiencia, comienzan a hablar de su paciencia con mayor claridad, preparándose, de esta manera, para dar paso a una nueva y luminosa sensación en su camino de aprendizaje: “la Creatividad”.
Con cariño,
Lili Marlene
¡Hola!… ¡Buenos Días!… ¿Qué tal?. Hoy, viernes 31 de Julio , después de haber aprendido que lo más importante al jugar y conversar sobre la creatividad con nuestros hijos, nietos, sobrinos o alumnos es usar experiencias simples y partir de lo sensorial, damos un nuevo paso en…
Leer más →¡Hola!… ¡Buenos días!… ¿Qué tal?. Hoy, martes 28 de Julio , comenzamos nuestro artículo contando que en el mundo de María José y sus amigos estamos felices y agradecidos porque tenemos nuestro primer cuento infantil en formato PDF titulado: “El gran regalo sorpresa para María…
Leer más →