

¡Hola!… ¡Buenos Días!… ¿Qué tal?. Hoy, viernes 03 de Abril, comenzamos nuestras publicaciones dedicadas a la sensación de la energía en los niños con el artículo titulado: “¿Qué es la energía para los niños?”, y a fin de partir de conceptos necesarios para jugar y conversar con nuestros hijos, nietos, sobrinos o alumnos, responderemos primero a tres preguntas clave: ¿qué es la energía?, ¿de dónde recibimos nuestra energía? y ¿cuáles son las energías que sentimos?
Ahora entonces, respondiendo a la primera pregunta —¿qué es la energía?—, podemos explicar que la energía es la fuerza invisible que activa todo lo que existe en nuestro universo; por un lado, es lo que permite que los seres vivos nos movamos, cambiemos y funcionemos; y por otro lado, aunque no se ve, percibimos sus efectos en todo lo que nos rodea: un niño corriendo en el jardín, una planta creciendo en su maceta, una pelota girando en la arena o una estrella brillando en el cielo.
Sobre la segunda pregunta —¿de dónde recibimos nuestra energía?—, entendemos que, si bien la mayor parte de la energía en la Tierra proviene del Sol - que brinda luz y calor, impulsando los vientos, el ciclo del agua y la fotosíntesis -, los seres humanos obtenemos la energía principalmente de los alimentos; que nos proporcionan calorías que son unidades esenciales para procesos vitales como la respiración y la circulación, así como nutrientes (proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas y minerales) que cumplen tres funciones fundamentales: energética para el movimiento, estructural para formar tejidos y reguladora para el metabolismo.
Finalmente, respondiendo a la tercera pregunta —¿cuáles son las energías que sentimos?—, podemos decir que nuestro cuerpo procesa energía de tres formas principales: primero, la energía química de los alimentos, que es el combustible para cada célula; segundo, la energía eléctrica generada por los nutrientes, que mantiene nuestro corazón latiendo y nuestro cerebro dirigiendo el cuerpo; y tercero, la energía térmica y lumínica del Sol que, transformada a través de los alimentos que comemos, nos brinda calor para regular nuestra temperatura y luz para producir vitamina D.
De este modo, para jugar y conversar con nuestros niños sobre la energía, lo ideal es que al jugar usemos experiencias simples, como un carro de juguete que se mueve con una pila o una planta que busca la luz frente a una ventana; y por otro lado, al conversar, es mejor partir de lo cotidiano y lo sensorial con preguntas abiertas como: '¿De dónde sacas tanta fuerza para correr así?' o '¿Por qué crees que el sol te hace sentir calientito?'; pues la clave es que el niño observe cómo todo a su alrededor se mueve, cambia y funciona, convirtiendo la explicación en un descubrimiento compartido.
En ese sentido, y como camino hacia nuestro próximo artículo, “¿Cómo ayudar a los niños a reconocer la energía que sienten?”, podemos decir que para los niños la energía es algo que se ve y se siente, y comprenden la energía principalmente de tres formas:Como “Superpoder”: saben que si desayunan o duermen se sienten "con pilas", entendiendo la energía como esa fuerza que les permite cantar, bailar, correr, saltar y jugar.
Como "Magia": reconocen que la energía es lo que hace que el carrito a control remoto se mueva o el computador se encienda; es el "ingrediente invisible" que activa los objetos.
Como “Sensaciones”: asocian la energía directamente con el calor y la luz del Sol, y ven la energía en el movimiento, como las hojas cayendo de los árboles o el agua cayendo de las nubes.
En resumen, los niños entienden la energía como "lo que hace que las cosas pasen" y saben que, gracias a la energía, el mundo es un lugar cálido, luminoso y en constante movimiento.
Y así, paso a paso, al observar, jugar y conversar, acompañamos a nuestros niños a descubrir que la energía está en lo que hacen y en lo que sienten… porque cuando un niño despierta su energía, empieza también a conocerse a sí mismo, a escuchar su cuerpo y a habitar el mundo con mayor conciencia, alegría y bienestar.
Con cariño,
Lili Marlene
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