

¡Hola!…¡Buenos Días!…¿Qué tal?. Hoy, viernes 24 de Abril, tras haber compartido el ejercicio de los cuatro pasos —el sol, las luces, el clima y el globo— para ayudar a los niños a construir un pensamiento positivo de la energía y que, desde el juego y la conversación, pasen de la reacción instintiva a la conciencia corporal, nos aproximamos a los juegos sensoriales con el artículo titulado: “¿Cómo ayudar a los niños a hablar de la energía que sienten?”.
De este modo, en el camino de aprendizaje acerca de los niños y la sensación de la energía —en el que hemos transitado desde qué es la energía para los niños, a cómo ayudar a los niños a reconocer la energía que sienten y a cómo ayudar a los niños a pensar en la energía que sienten—, en este momento, a propósito de nuestro tema de hoy, cómo ayudar a los niños a hablar de la energía que sienten, nos enfocamos en los juegos sensoriales.
Los juegos sensoriales, como actividades personales y colectivas orientadas a la exploración con los sentidos —la vista, el tacto, el olfato, el gusto y el oído—, actúan como conectores entre el cuerpo y la mente, al favorecer la transformación de sensaciones físicas inmediatas, como el calor y la luz del sol, en experiencias conscientes que, una vez registradas, permiten a los niños reconocer sensaciones orgánicas complejas, desde cómo su cuerpo reacciona a los cambios entre el calor y el frío, hasta cómo su mente responde al paso de la luz a la oscuridad, integrando la energía externa y su relación con su energía interna.
En este proceso de tomar conciencia del vínculo entre su estado de ánimo y su entorno, los niños comienzan a desarrollar formas fundamentales de autorregulación que les permiten identificar sus emociones y reaccionar de manera equilibrada a los estímulos externos, entendiendo que su energía es una respuesta natural que pueden aprender a equilibrar; y de ese modo, al reconocer cómo el frío extremo los apaga y cómo la luz intensa los enciende, los niños desarrollan la capacidad de buscar por sí mismos los estímulos que necesitan para recuperar la calma y el equilibrio después de un desborde emocional o reacción intensa y agotadora, manifiesta con llantos, gritos y pataletas, que ocurre cuando un niño experimenta una emoción, como la tristeza, por ejemplo, que supera su capacidad de gestión emocional presente.
Como responsables del aprendizaje emocional de nuestros hijos, nietos, sobrinos y alumnos, nosotros, los adultos, nos convertimos en los guías espirituales fundamentales que aportamos nuestra propia calma para que cada niño aprenda a leerse por dentro y a hablar de la energía que siente; y al proponer juegos sensoriales que integran el movimiento y los sentidos, como sentir el calor del sol o delinear la sombra de su cuerpo, ayudamos a cada niño a organizar su mundo interno, a verbalizar y a desarrollar el vocabulario necesario para nombrar su energía antes de que su sensación física inmediata supere su capacidad de gestión emocional.
Es así que, para cerrar el ciclo de cuatro artículos dedicados a los niños y la sensación de la energía, y a la vez abrir el ciclo de los niños y la sensación de la calma con el próximo artículo titulado: “¿Qué es la calma para los niños?”, compartimos, como material para ayudar a los niños a hablar de la energía que sienten, el juego sensorial: “Los Atrapasombras”.
Materiales: tizas gruesas amarilla y blanca; patio con sol (a las 10:00 a.m. o a las 4:00 p.m.); naranjas en rodajas y zanahorias en bastones para formar su lonchera de solcitos.
Pasos:
Buscar al sol: salen al patio a la hora elegida cantando, hasta encontrar el rincón más iluminado.
Posar al sol: el niño se queda quieto en una pose divertida, sintiendo el calor del sol en su cuerpo.
Atrapar la sombra: el adulto usa la tiza amarilla para delinear rápidamente la figura del niño sobre el suelo.
Cambiar el turno: el adulto se para en el mismo lugar y el niño atrapa la sombra del adulto usando la tiza blanca.
Guardar el lugar: el adulto dibuja un círculo alrededor de los pies de ambos y escribe la hora, para que el sol sepa que ese es “su lugar especial”.
Celebrar al sol: pasadas dos horas, regresan al patio cantando mientras saborean su lonchera de solcitos de naranja y zanahoria.
Al finalizar el juego, nuestros niños continúan reconociendo la energía que sienten y, gracias a la experiencia, comienzan a hablar de su energía con mayor claridad, preparándose, de esta manera, para dar paso a una nueva sensación en su camino de aprendizaje: “la Calma”.Con cariño,
Lili Marlene
¡Hola!… ¡Buenos Días!… ¿Qué tal?. Hoy, viernes 01 de Mayo , comenzamos nuestras publicaciones dedicadas a la sensación de la calma en los niños con el artículo titulado: “¿Qué es la calma para los niños?” , y a fin de partir de los conceptos necesarios para jugar y conversar…
Leer más →¡Hola!… ¡Buenos Días!… ¿Qué tal?. Hoy, viernes 17 de Abril , tras haber aprendido que para ayudar a nuestros hijos, nietos, sobrinos y alumnos a reconocer su energía la clave es validar sus reflexiones a través del juego y la conversación, tomando en cuenta tres enfoques según…
Leer más →