¡Hola!…¡Buenos Días!…¿Qué tal?. Hoy día viernes 21 de Noviembre, habiendo reflexionado con ustedes sobre que a medida que la comunicación se desarrolla como intercambio de ideas, el espacio se crea como entorno físico y emocional que contribuye a que los niños reconozcan lo que sienten y el porqué lo sienten, y practiquen formas saludables de reconocer, expresar y comunicar sus emociones ‘cotidianas’, quiero reflexionar con ustedes sobre qué elementos componen un espacio para los niños.
Un espacio para los niños, creado a manera de un círculo de juegos, conversaciones y desarrollos personal y colectivo de los niños, es un entorno físico y emocional que facilita y favorece el contacto visual, la escucha activa, la disponibilidad afectiva, la validación de sentimientos y el refuerzo positivo que estimulan la necesidad y el deseo de los niños de reconocer lo que sienten y el porqué lo sienten, y de practicar formas saludables de reconocer, expresar y comunicar sus emociones ‘cotidianas’.
En ese sentido, un espacio seguro para los niños que inspira y motiva la educación emocional y su objetivo educativo de desarrollar la sensibilización emocional en los niños, se compone de dos elementos, como son, el elemento físico o el lugar que se forma con el medio, el mobiliario y los materiales de acompañamiento para niños, y el elemento emocional o el ambiente que se forma con las interacciones, los vínculos y las relaciones establecidos entre los niños y los adultos participantes.
Es así como, en mi experiencia como escritora y personaje niña María José de los cuentos de María José y sus amigos les comparto que cada mañana ‘El Establo Mágico’ se transforma en un espacio seguro para los niños que se compone con la combinación del elemento físico característico de un establo y del elemento emocional propio de la amistad entre los niños María José, José María, Josefa, Antonio, Celina y Julio y sus guías espirituales Rodo, el caballo, y Lali, la yegua.
Ahora, a propósito de la reflexión sobre “¿Qué elementos componen un espacio para los niños?”, comprendo que ‘El Establo Mágico’ de los cuentos de María José y sus amigos representa y simboliza un espacio seguro ‘ideal’ para los niños, caracterizado por ofrecer los estímulos físicos y emocionales que los niños necesitan y desean para reconocer lo que sienten y el porqué lo sienten, y para practicar formas saludables de reconocer, expresar y comunicar sus emociones ‘cotidianas’.
Con cariño,
Lili Marlene




